Las Súper Mujeres

 

Si eres como la mayoría de las empresarias y ejecutivas con que trabajo día a día, seguramente también hallarás relevante este texto que escribió María Nieves Tapia hace algunos años y que refleja mucho acerca de nuestra realidad.

Te lo comparto con el mejor interés de que te sea útil o tal vez lo sea para alguien que conoces así que compártelo también. Yo lo compartí con mi hermana.

Aquí lo tienes:

LAS SUPERMUJERES MUEREN A LAS SIETE DE LA TARDE

Hace unos años, cuando Josefina acababa de empezar a trabajar en Clarín como Traductora, leímos juntas una nota de García Márquez titulada “Las mujeres felices se suicidan a las 6 de la tarde”.

García Márquez hablaba de esas buenas señoras que a los 50 descubren que sus hijos se han ido, que su marido ha hecho carrera y no la necesita como en los tiempos duros, y, ante la sensación de vacío se tiran por el balcón a la hora del solitario y melancólico crepúsculo.

Para Josefina y para mí no había nada más lejano que esos balcones. A los 50 años, nuestra madre médica disfrutaba por primera vez de la libertad de ser cirujana y jefa de servicio sin tener que hacer malabarismos con sus siete hijos. ¿A quién se le iba a ocurrir tirarse por el balcón justo en el TIEMPO DE LA COSECHA?

Sabíamos que esos suicidios eran el símbolo de un tipo de mujer superado: nosotras éramos de otro tiempo, y seríamos todo:

  • Esposas
  • Madres
  • Profesionales exitosas
  • Militantes y amigas diez puntos
  • y… nos salvaríamos de la maldición del balcón a las 6 de la tarde.

Josefina hizo todo. A los 33 años ya había tenido éxito en todo. FUE LA PRIMERA TRADUCTORA CON FIRMA EN UN DIARIO ARGENTINO, se casó con el hombre de su vida, se propuso tener cuatro hijos y tuvo cinco.

Se “salvó” del balcón pero… cayó VÍCTIMA de la ENFERMEDAD FEMENINA DEL SIGLO:

… el Síndrome de la MUJER MARAVILLA…

Quiso hacer todo para un “diez”, hasta que (como esos ejecutivos triunfadores que revientan de un infarto en su escritorio) se murió de golpe en su propia casa a las 7 de la tarde…

… la hora en que hay que tener los artículos de “Le Monde” y el “Washington Post” seleccionados, las llamadas telefónicas y las traducciones terminadas, los chicos en la bañadera, los cuadernos de tarea en las mochilas y la cena preparada, y todavía falta lavar platos, acostar chicos, contar cuentos, recalentar comida para el marido que llega tarde, recibir la carga de todos los problemas laborales del marido, acordar programas, revisar finanzas e… intentar tener un rato de intimidad conyugal.

Me la imagino a Josefina llegando al cielo a las corridas, como siempre, y a nuestro señor Jesús diciéndole…

“Tontita, yo dije “al prójimo COMO a uno mismo…” Te olvidaste de agendar la siesta, abrigarte el pechito y “tomártela más en solfa”. Pero … pasa que acá en el Paraíso tenemos lugar para que descansen los que allá abajo se exigieron demasiado”.

(Sigue la hermana de Josefina) Yo sigo siendo una profesional moderna, PERO, por las dudas: agarré la agenda, le pedí a mi marido que me ayudara a tachar TAREAS SUPERFLUAS, voy al médico sin dejarlo para mañana y cada noche disfruto con toda mi alma el poder cantarles canciones de cuna a nuestros dos hijitos.

La vida es demasiado LINDA como para perdérsela arriba de un Fórmula 1.

María Nieves Tapia

 

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